México en la UNESCO

16 de febrero de 2002

"Programas de acción para un nuevo orden económico internacional y los principios de la Carta de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados son planteamientos de la comunidad de naciones del más alto interés. Animan y motivan a los pueblos y a los gobiernos del mundo en la búsqueda de alternativas para una convivencia pacífica y democrática, sobre la base de que toda solución reclama una estructura en el orden internacional más igualitario" (Ver nota 1)

México ha reiterado, plenamente convencido, su adhesión a tales principios y el diálogo en el seno de los organismos internacionales es algo indispensable para cooperar en la transformación del orden internacional.

Sin duda es necesaria la cooperación entre las naciones del mundo para hacer frente al paso avasallador del capitalismo, a las pretensiones de las grandes potencias, a los rezagos de independencia y autonomía de las naciones pobres. Ante estos retos deben de afirmarse las razones objetivas y universales de la solidaridad, a partir de la idea de que la sociedad humana es una sola y que las nacionalidades no pueden contrariar ni desmentir esa gran verdad.

Para participar en el nuevo orden internacional es indispensable la participación activa y de mayor peso por parte de los países en desarrollo en el seno de las organizaciones internacionales, es decir, hablamos de una participación más democrática en las tareas que realizan esos organismos sin que interfieran los intereses de las potencias capitalistas. La potencialidad económica o militar no puede ser un factor que repercuta en una mayor influencia a la hora de tomar decisiones políticas en la vida internacional.

La política exterior de México es fiel a lo expresado anteriormente. Coincide con todos aquellos principios tradicionales que la han caracterizado. Respecto a la autodeterminación de los pueblos, no intervención en los asuntos internos de los Estados, solución pacífica de las controversias, igualdad jurídica de las naciones y cooperación internacional para la paz y el progreso son conceptos que caracterizan la política exterior mexicana y que han sido sostenidos en el seno de la UNESCO.

Cabe ahora hacer un breve recuento de algunas de las tareas y acciones en que México ha participado desde 1946 tanto en el campo de la ciencia, la cultura y la educación.

La segunda conferencia general de la UNESCO se celebró en la Ciudad de México a fines de 1947. Desde entonces, un Consejo Consultivo y una Comisión Permanente se han encargado de mantener la continuidad de los proyectos de la UNESCO.

Nuestro país alberga en sus territorio instituciones como: el Centro Regional de Educación Fundamental para América Latina , el Centro Internacional de Cálculo, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, y el Colegio de México.. estas instituciones fueron creadas por el compromiso de México ante la UNESCO de formar investigadores y docentes que contribuyan al desarrollo cultural de los pueblos de la región.

Figuras como la de Jaime Bodet -quien ocupó la Dirección General durante el período de 1948-1952- Agustín Yañez, Nabor Carrillo y otros ilustres educadores mexicanos quedaron vinculados a la labor de la UNESCO.

Desde su fundación, este organismo encontró en el territorio mexicano un espacio propicio para el análisis de la problemática educativa. Incontables reuniones generales y regionales han tenido lugar en nuestro país y han proporcionado la educación para el encuentro de los representantes de otras naciones y de otras cultura a fin de intercambiar opiniones, puntos de vista y estrategias al servicio de la solución de esta problemática.

Destaca en este sentido la celebración de la Conferencia Regional de Ministros de educación y Planificación económica que tuvo lugar en 1979. Acudieron los representantes de los Estados Miembros de América Latina el Caribe para deliberar sobre el papel que corresponde a la educación dentro de un desarrollo equilibrado a din de reorientar las actividades económicas hacia una mayor homogeneidad social y hacia la producción más avanzada y mejor distribuida de bienes y servicios.

La Declaración de México que emanó de dicha conferencia formula alternativas de solución y destacó la expansión cuantitativa de los sistemas y mejoramiento de los métodos, no obstante ello existen aún rezagos y carencias. La Declaración consideró recomendable una educación mínima general de 8 a 10 años y convertir en realidad este beneficio para todos los niños antes de 1999. Se establece igualmente el propósito de erradicar el analfabetismo antes de fin de siglo y extender los servicios educativos a los adultos.

Durante la Conferencia Mundial sobre Políticas Culturales celebrada en nuestro país en 1982, quedó establecido que la identidad cultural debe ser reconocida como un principio dinámico de afirmación, de creación y de libre determinación, procurando la continuidad y el ajuste entre el pasado, el presente y el futuro de cada pueblo, al tiempo que se contribuye a enriquecer el patrimonio común a la humanidad. De esta Conferencia emanó igualmente una Declaración, en la cual se reconoce la necesidad de garantizar las libertades y derechos fundamentales del hombre y de los pueblos. Se afirma en ella que la cultura representa un complejo armónico de valores conforme a las tradiciones y formas características de cada pueblo.

La colaboración que han prestado los representantes de México ante la UNESCO ha coadyuvado a la definición e integración de los conceptos educativos básicos, que a su vez generan el derecho fundamental de acceso para todos los hombres sin distinción de razas, sectas, grupos ni sexos.

La democratización de la educación es tarea permanente. Dentro de esta labor destaca en México la campaña emprendida y mantenida en contra del analfabetismo, así como la extensión de la enseñanza primaria, hasta alcanzar una cabal cobertura, y la educación del adulto, todo lo cual ha quedado confirmado como un derecho y una practica normal en nuestro ámbito.

Las acciones llevadas a cabo en México para preservar las tradiciones locales, lenguas, música y danza así como para salvaguardar objetos, monumentos y lugares de interés artístico e histórico han encontrado un permanente aliado en la UNESCO.

Sin embargo, en los hechos reales la educación en México dista de ser un orgullo nacional, pues para 1996 había 10 millones de adultos analfabetos; a pesar de que la tasa de alfabetización ha aumentado pasando de 74% en 1970 a 89% en 1993. (Ver nota 2)

Comparando otras cifras interesantes podemos observar que mientras países como Japón y Rusia tienen 7 científicos por cada 1000 habitantes, México sólo cuenta con 0.5 por cada 1000 habitantes. De ahí la tremenda disparidad en la formación de cuadros científicos y técnicos.

Los rezagos que enfrenta México se deben a que sólo destina un 4.9% del PIB a la educación, mientras que la UNESCO recomienda destinar por lo menos un 7% del PIB.

Según otros datos del Informe sobre Desarrollo Humano 1996, México publica sólo 3 libros por cada 100,000 habitantes, mientras que otros países como Noruega publican 95, EE.UU. 19 Francia 79, etc. Esto demuestra también que aunque la gente se alfabetizada está impedida para leer por que no cuenta con el hábito de la lectura.

Notas

1) Antonio Rivapalacio López, "La política internacional de México en la UNESCO", en México en la UNESCO, en el umbral del siglo XXI, México, SEP-COANLMEX, 196, pp. 19.

2) Informe sobre desarrollo humano 1996, México, ONU, 1996, pp. 164.


Comenta y opina este texto     Lee mi libro de visitas
© 1997-2014 Alain García Gómez
albegago@hotmail.com
@feesgo
El vínculo a este documento es:

Puedes apoyar a este sitio invitándome a comer...