Culiacán, la fiesta de las balas.

Durante celebraciones especiales algunos mexicanos acostumbran tirar cuetes, estallar fuegos pirotécnicos, para festejar. Tiran desde las humildes brujas (garbanzos forrados con pólvora que al estrellarse contra el piso hacen ruidos y sacan chispas) hasta los portentosos castillos (estructuras de madera forradas con fuegos pirotécnicos que se van encendiendo secuencialmente).

Así durante las fiestas de fin de año y durante los festejos por la independencia de México es común ver y oír a la gente tirando cuetes en las calles para celebrar. ¡Viva México!

En Culiacán Sinaloa tienen la misma costumbre, pero a algunos culichis -habitantes de Culiacán- cuando se les acaban los cuetes, sacan los cuernos de chivo - rifles automáticos AK-47 - para tirar balazos al aire. Es la fiesta de las balas.

La noche del 31 de diciembre de 2004 estuve en Culiacán. A media noche comenzó la gente a "tronar cuetes". La nostalgia me hizo recordar a la Ciudad de México y sus habitantes, que comparten el placer por tirar cuetes para festejar. Me sentía como en casa.

Pero en medio de los cuetes comencé a escuchar estallidos muy peculiares por su monotonía, su ritmo y su sonido distintivo. Sonaban igual, sonaban con un ritmo y sonidos muy marcados. No sonaban como cuetes.

Y es cada cuete suena diferente, a pesar de ser iguales. Suenan diferente ya sea por que se ceban - se estropean -; suenan diferente por que la mecha de cada cuete es única, más larga o más corta, y consecuentemente el tiempo de estallido es diferente; suenan diferente por que son producidos artesanalmente y cada cuete es único, irrepetible.

Pero los "cuetes" que yo oía la noche del 31 de diciembre de 2004 en Culiacán sonaban iguales... tenían un ritmo muy marcado: "Trak, trak, trak, trak, trak, trak" Se producía un silencio y otra vez: "Trak, trak, trak, trak, trak, trak". Silencio y una vez más: "Trak, trak, trak, trak, trak, trak".

De repente el "Trak, trak, trak, trak, trak, trak" era sustituido por un "Pum, pum, pum, pum, pum" o un "blam, blam, blam, blam, blam, blam, blam"

Yo solamente había oído el sonido de un cuerno de chivo, de un rifle de asalto AK-47, en la televisión y en el cine. Pero eso suficiente para identificar al "Trak, trak, trak, trak, trak, trak" con el sonido que produce un cuerno de chivo al disparar.

Mi conocimiento en armas es muy limitado. Así que supongo que el "blam, blam, blam, blam, blam, blam, blam" es el sonido que produce un rifle de asalto AR-15 y el "Pum, pum, pum, pum, pum" corresponde a una pistola glockner de 9 mm. Ahhh.... ¿Y quién tras haber oído el percutir de una Desert Eagle no puede identificar el sonido que produce?

Y sí, la armonía en el sonido producido por un rifle automático no se compara con el sonido de una pistola percutida manualmente o con el de un cuete. Cada bala disparada por un rifle automático suena igual y con el mismo ritmo, con la misma cadencia. Las armas percutidas manualmente a veces se atascan o son operadas sin habilidad y la cadencia se interrumpe a medio cartucho de balas disparado.

Esa noche en Culiacán era impresionante oír las detonaciones, parecía una zona de guerra. De la sorpresa inicial por escuchar las armas pasé al miedo. Me alejé de la ventana en la que está embobado escuchando el concierto nocturno por que temía ser alcanzado por una bala perdida.

Antes de dormir estuve pensando sobre lo que había escuchado. Tras darle muchas vueltas al asunto llegué a la conclusión de que todo era producto de mi paranoia chilanga y de la mala fama que tiene Culiacán. Me fui a dormir tranquilo pensando que lo que había oído eran en realidad cuetes.

Pero no eran cuetes. Eran balaceras.

En los días siguientes el gobierno municipal publicaba anuncios en el periódico pidiéndole a la gente que por favor se abstuviera de lanzar disparos al aire...

Los programas de noticias en la radio y la televisión alentaba a la gente a no tirar bala para celebrar y a denunciar a quienes lo hicieran.

Eran comunes también las noticias de gente que sin deberla ni temerla había terminado herida por una bala perdida: "La señora X estaba en su sala viendo muy tranquilamente la televisión cuando una bala la alcanzó en la pierna" "El señor Z andaba ruleteando en su taxi por la colonia Y cuando una bala perdida atravesó el techo de su unidad y terminó hiriéndolo en el brazo" Zaz.

A varios culichis todavía les pregunté si eran cuetes o balazos. Nomás se reían de mí y mi inocencia. Menudo iluso.

Un taxista me contaba que hay colonias en las que uno no puede entrar por las balaceras que se arman para festejar. Ni la policía se atreve a entrar y meter orden.

Unos culichis me contaron que en la noche de año nuevo tenían una cita en la colonia X, pero cuando llegaron estaba la balacera en pleno. Decidieron mejor cancelar su visita. "¿Y la policía?", les pregunté. Me respondieron: "Pues había una patrulla, pero los policías estaban igual de asustados que nosotros..."

Esperé con ansías la noche del 15 de septiembre de 2005, otra fecha en la que a los mexicanos les gusta tirar cuetes. Pensaba que presenciaría en Culiacán otra edición de la fiesta de las balas.

Pero no, la noche estuvo muy tranquila, sin novedad. ¿Será que el operativo México Seguro si funciona? ¿O los que hechan balan aprovecharon el puente para irse a celebrar a Mazatlán? ¿O quizás ya se les acabó el parque, las municiones, por los casi 500 asesinatos que se han cometido en el Estado de Sinaloa durante los primeros 9 meses del año 2005? Ya veremos el próximo año nuevo.

1 de enero de 2006
Post-scriptum:

Y nuevamente en la noche del 31 de diciembre de 2005, la fiesta de las balas se repitió. Una noche más de balaceras y traqueteo (haciendo referencia al sonido tan peculiar que produce un cuerno de chivo al disparar: trak, trak, trak, trak, trak)


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